martes, 28 de enero de 2014

El fracaso de la privatización y de sus responsables políticos



 

Ayer por la mañana se hizo público el auto de la sección tercera del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que rechazaba los recursos presentados por el gobierno de la Comunidad de Madrid y las empresas adjudicatarias contra la suspensión cautelar de la privatización de la gestión de seis hospitales madrileños. Aunque el auto no se pronuncia sobre el fondo de la cuestión, que son las irregularidades en el proceso de privatización, el TSJM sí veía indicios suficientes para mantener paralizada la privatización hasta haber dictado una sentencia firme.

Pero no nos confundamos: la decisión de iniciar la privatización fue política, y la decisión de renunciar a la privatización también lo ha sido. No se está cumpliendo una resolución judicial, como se dijo en la rueda de prensa de ayer por la tarde. El gobierno de la Comunidad podía haber decidido seguir recurriendo decisiones judiciales como había hecho hasta ahora o esperar una sentencia firme, lo cual no habría sorprendido a nadie, pues el empecinamiento del Partido Popular en este asunto ha adquirido proporciones bíblicas.

El consejero saliente dijo ayer que asumía la responsabilidad política del fracaso de la privatización. Fue de las pocas veces que no le echó la culpa de los problemas de la sanidad madrileña a los partidos de la oposición, como acostumbra. Tampoco le reprocho la fidelidad a sus jefes. Pero, ¿cómo creer que la idea de la privatización fue del Sr. Fernández-Lasquetty cuando pocos meses antes de anunciar sus planes había declarado (aquí la entrevista) que no tenía previsto avanzar en la privatización?

Esperanza Aguirre dimitió como presidenta de la Comunidad de Madrid, por razones todavía hoy pendientes de aclarar, pocas semanas antes de que se anunciase la privatización. No es descartable que renunciara a su cargo para evitar el desgaste que suponía tomar esa decisión. Su sucesor, Ignacio González, primero se quedó con las ganas de privatizar el Canal de Isabel II cuando era su presidente, lo que no pudo hacer por la quiebra de Bankia, y ahora tampoco consigue privatizar la gestión de seis hospitales que atienden a uno de cada cinco madrileños. Da la impresión, por tanto, de que ninguno de los principales responsables políticos del fracaso del intento de privatizar la gestión de seis hospitales madrileños han asumido todavía su responsabilidad política.

Como es sabido, UPyD se opuso desde el principio a la privatización. Pensamos que aunque González haya decidido por fin dejar 'sin efecto' la privatización se deben seguir investigando las irregularidades que se han producido.

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